15 octubre 2009

La Conciencia Contra La Ignorancia. By Plastita's

Hace ya varios años, la Venezuela agrícola que nos acompañó desde los tiempos de la colonia sufrió una gran transformación, se descubrió en nuestro subsuelo una gigantesca riqueza. El país cambió de fachada, se realizaron grandes obras públicas, por primera vez se creyó que se lograría el tan ansiado desarrollo. Pero las circunstancias no fueron las idóneas, el país se llenó de campamentos petroleros, verdaderos apartheid cercados con alambres de púas y custodiados por guachimanes armados hasta los dientes, mientras que el obrero dormía en ranchos insalubres, donde el calor azotaba los humildes intentos de superación de una población que apenas recogía las migajas que caían del banquete que se daban las empresas extranjeras con la mirada cómplice de nuestros gobiernos. La distancia que separaba entre pobres y ricos era abismal.

 
Después de muchas luchas, donde los sindicatos representaban la voluntad de las bases, se lograron mejoras importantes desde el punto de vista salarial, ya los muchacho podrían ir a la escuela, al fin se le brindaría las oportunidades a los muchachos que tristemente no gozaron los padres. La educación que se impartía en las escuelas públicas era de calidad, la formación en las áreas básicas del saber era completa. Un niño en primer grado sumaba, restaba, leía, con solo sexto grado de educación básica se poseía mas conocimiento que con un bachillerato. A pesar de lo malo eran tiempos mejores.
 
A mediados de los setenta nos convertimos en un estado petrolero, Alí Primera pedía: "ahora que el petróleo es nuestro no quiero ver pordioseros enfermos sin hospitales y muchachos sin liceo", nos convertimos en verdaderos dueños de la principal riqueza de nuestro subsuelo, una vez más las esperanzas se revivieron, por fin se haría realidad la premisa del ilustre Uslar Pietri, se lograría sembrar el petróleo. Pero no, no fue así, el país de llenó de productos importados, vehículos de alta cilindrada recorrieron las calles, fiestas, whisky mayor de edad en nuestras discotecas, ropa de alta costura francesa, viajes en primera clase. Comenzó la destrucción del aparato industrial del país, porque era más fácil importar que producir, los intermediarios hicieron su agosto, se acentuó la corrupción, y en el exterior nos veían como una gran laguna de oro negro y el gobierno comenzó a podrirse en su propia ineptitud.
 
La gente comenzó a decepcionarse de una clase gubernamental que gobernó de espaldas al pueblo, muy pesar del festín que se vivió en la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, y el descontento llegó a las calles y se vistió de rebelión, y buscó lo que tanto le habían negado, salió desarmado y recibió plomo parejo, el plomo que salía de los fusiles de la clase gubernamental que hoy está en Miraflores, porque fueron ellos los que dispararon a gente con hambre, fueron ellos los que poseían los rifles que manejaban francotiradores y disparaban a los ingenuos transeuntes de la gran Caracas, fueron ellos los que le cegaron la vida a cientos de venezolanos y dejaron cientos de hogares huérfanos.
Hoy esa gente se auto define como los defensores de los oprimidos, cuando ayer fueron opresores y mañana, por los vientos que soplan lo volverán a ser, porque el que nace pa' martillo del cielo le caen los clavos, y el país lentamente atraviesa el sendero del desengaño, cuando entienda que la mayor renta petrolera jamás vista fue lanzada a los cuatro costados del planeta y lo poco que quedó no sirve ni siquiera para mejorar el sistema eléctrico o las constantes fallas en el sistema hidráulico, cuando comprenda que Huguito le importa más asaltarle las calles a Bolivia que las de su barrio, que le importa más las neveras ecuatorianas o nicaragüenses, ese día volverá a las calles para ser asesinado por militares envalentonados para después decir que fueron obligados.
Hoy el pillaje y el malandreo invade nuestra sociedad como una muestra de lo que hace la ignorancia, los que hoy llaman a construir el mal llamado socialismo del siglo XXI, son los que nunca han construido nada, es muy fácil llamar ladrón al empresario y dejar de pagar las tarjetas de crédito, o robarse la luz o nunca pagar un recibo de agua. Hoy el gobierno induce a la violencia cuando premia verbalmente a Joao de Gouveia o a Lina Ron, cuando se adueña de equipos y ni siquiera los paga, cuando se limpia el trasero con la Constitución colocando a un contralor por encima de ella.
Mientras me tomo un café sin azúcar, porque no hay, pronto no podré tomar café, observo un gobierno que se empeña en destruir lo poco que queda en el país, y buscando la forma de endosarle su fracaso a cualquier idiotez que se le ocurra a "maisimo lidel", generando una estela de miseria e inseguridad en todos los sectores del país.
"Alerta que camina, la pava del gorila por América Latina" que lo diga mi compañero de blog que tiene casi un año desempleado.
 
Audio Entrada: La conciencia contra la ignorancia.

 

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